Cuando el cine no tenía pretensiones

Una delicia de los 80. Todos los tópicos de la época están presentes y funcionan con precisión: la búsqueda del éxito y la felicidad, la oposición personaje romántico y tío vividor, una trama fantástica con científicos locos y un amor casi imposible con engaño forzado por el medio.

Allen Bauer (Tom Hanks) es un neoyorquino que se salvó de morir ahogado cuando era un niño gracias a una joven sirena (Daryl Hannah). 20 años después vuelve al mismo lugar y de nuevo cae al mar para ser rescatado otra vez por la misma sirena. Confuso sobre lo sucedido, Allen vuelve a Nueva York, pero la sirena decide buscarle. Ambos consigue encontrarse y se enamoran, aunque él desconoce su secreto…

Divertida y muy bien construida, su mayor virtud reside en la innata capacidad de entretenimiento. Hace parecer muy fácil lo difícil: tono fluye con un ritmo siempre adecuado ni lento ni frenético. Además ver el Manhattan Skyline con las Torres Gemelas desde la isla de la Estatua de la Libertad no tiene precio…y si encima sale del agua una Daryl Hannah desnuda en el esplendor de su belleza…para que quieres más

Una escena muy significativa del cambio de mentalidad de los 80 respecto a los 70: Hannah y Hanks entran a una fiesta que da el presidente mientras unos manifestantes protestan en la puerta. En los 70, los protas de la peli estarían en la mani no en el fiestorro.Por último destacar la clara influencia de E.T. en toda la parte del cautiverio de la sirena.

Íntimo y personal

Está fue la primera película que vi en el cine con una chica… eso sí acompañados de su hermano pequeño como carabina. Yo tenía 12, ella 13. Se llamaba Celia y era rubia y alta… mi sirena particular. Un beso, estés donde estés…

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