El contable es un film desconcertante constituido por una confusión narrativa sólo explicable por el deseo de unir forma y contenido. El director ya ha demostrado su pericia en los films anteriores y, o bien, ha olvidado todo lo que sabía o, por el contrario, la errática y extraña exposición de los hechos hasta que se desvela el misterio, sólo puede deberse a la intencionalidad de exponer la realidad ante nuestros ojos tal y como es concebida por una persona autista.

Original, polémica, extraña, arriesgada y bastante fallida

Refuerza esta afirmación el hecho de que el director de El contable, Gavin O’Connor se ha caracterizado, en la mayoría de los films que componen su filmografía, por el deseo de experimentar con la forma en la que se dosifica la información que se da al espectador. Como ocurría en su anterior película La venganza de Jane, estrenada este mismo año y que ya reseñé en AlicanteMag, el director neoyorkino se atreve a hacer algo poco habitual en el cine actual: que el o los protagonistas tengan mucha más información que el espectador, lo cual crea una evidente sensación de desconcierto.

Además, en el caso de El contable, el film se atreve a hacer algo medianamente habitual en el cine de la modernidad pero casi insólito en los tiempos actuales: elegir un tema de interés humano como el autismo y no hacer un, por lo general, bienintencionado y aburrido film de corte social sino un thriller de tomo y lomo. El riesgo es evidente: encontrarte con las voces de siempre diciendo que se banaliza el tema, que se da una visión sesgada. Y lo que es peor, los que no entienden nada (ya he leído cosas así por la red) y afirman que el film defiende un tratamiento poco adecuado para este trastorno psicológico, cuando precisamente lo que se afirma es que como al niño autista le caiga en suerte un progenitor que asume el tema como una maldición, el futuro del niño está en serio peligro.

El contable presenta numerosos errores de cálculo y resolución pero es un film diferente y siendo un thriller de aspecto supuestamente convencional reta las expectativas del público y le obliga a salir de su zona de confort de películas miméticas cortadas por el mismo patrón.

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