¿Por qué no os calláis y seguís pegando tiros?

Una muestra más de que el cine de acción actual, cada vez más entroncado con la boyante e inteligente industria del videojuego, debería dejar a un lado, de una vez por todas, la aprensión, dejarse de hipocresías, olvidar un falso sentido de respetabilidad y abandonarse, con infinito gozo, a su nueva frontera natural,  como ya hizo el porno hace tiempo.

Me explico. La industria pornográfica en sus comienzos se veía obligada a rodar en celuloide, por una cuestión técnica, y a contar un argumento por una mezcla de continuismo en la tradición narrativa del cine comercial y un prurito de cierta enjundia artística. En cuanto llegó el video, la inmensa mayoría se pasó a este formato como pasó con el sonido en el cine convencional. Tuvo que llegar el siglo XXI para que el porno se liberara de sus ridículos argumentos y fuera al grano, a lo que quiere la mayoría de su público: escenas explícitas, acrobáticas, circenses que buscan el más difícil todavía como inspiración y estimulación para el onanismo. Por supuesto, algunos “románticos” resistieron como Mario Salieri que sigue (o seguía) haciendo grandes producciones porno con argumento y notable diseño de producción.

El nuevo cine de acción debería hacer lo mismo, ya que parece incapaz de igualar los buenos argumentos y estructuras narrativas de los mejores videojuegos: Olvidarse de rodear las set pieces de acción con una historia, una interpretación y unos diálogos… si los que nos piensan ofrecer son como los de los film que nos ocupa.

En este film ocurre algo maravilloso: hay una secuencia en la que los buenos están “interpretando” para engañar al malo. Pues bien: Es la secuencia mejor interpretada y escrita de todas las de “hablar” de esta nueva entrega de la saga. En ella se alterna, de manera muy monótona y aburrida, escena de “turra” mal escrita, explicativa y pésimamente interpretada (la de Angela Bassett y Henry Cavill está al nivel de mis peores trabajos en el grupo de teatro del instituto) con maravillosa escena de acción de las mejores vistas en los últimos años. Sí, ya sé que todo es irónico porque nadie se toma en serio el proyecto y son los maestros del fino cinismo irónico. Me da igual. Soy de los que pienso que una buena historia y unas escenas de acción prodigiosas no son incompatibles.

Cuán notable y corta sería esta cinta si le quitaran todas las escenas en la que dan la murga con diálogos de culebrón explicativo de los malos. Se entendería igual una trama que no le importa a nadie y que, de nuevo, peca de uno de los grandes males del cine actual: ser innecesariamente complicada y no estimulantemente compleja.

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