Parecía que no iba a pasar nunca pero finalmente el pasado 5 de febrero de 2020 nos dejó, a los 103 años, el irrepetible Kirk Douglas. Como pequeño homenaje me gustaría recordar nueve de sus películas que no están entre las más famosas o conocidas de su filmografía como si ocurre con Duelo de titanes, Espartaco, Senderos de gloria, Dos semanas en otra ciudad, El último tren de Gun Hill, Los vikingos, El loco del pelo rojo, El último atardecer, La pradera sin ley, 20.000 leguas de viaje submarino, Rio de sangre, Carta a tres esposas o El ídolo de barro entre otras.

El gran carnaval (1951)

Brutal crítica a la prensa amarillista y a la necesidad de noticias morbosas que sigue tan vigente o más que el día de su estreno. El film de Billy Wilder fue un fracaso en su momento por ser demasiado crudo para los felices e ingenuos años 50.

Un extraño en mi vida (1960)

Brutal análisis de la vida suburbana estadounidense, estilo de vida consolidado desde el final de la segunda guerra mundial, de la mano del infravalorado Richard Quine. Kim Novak está esplendorosa.

Los valientes andan solos (1962)

Tratándose de la adaptación por parte del blacklist Dalton Trumbo de una novela de Edward Abbey (autor de la novela “La banda de la tenaza” y un tipo muy crítico con la mercantilización de los espacios naturales estadounidenses) no era de extrañar un film tan descarnado y a la vez tan lírico.

Siete días de mayo (1964)

Una de las varias obras maestras de John Frankenheimer en los 60. Historia de política-ficción que imagina la posibilidad de un golpe de estado en USA. Esto es antes de que se dieran cuenta de que era mejor crear una hegemonía de pensamiento en la que la gente aceptara sus imposiciones con gusto. Maravillosa fotográfia en blanco y negro.

El compromiso (1969)

Kazan adapta a la pantalla grande su novela semiautobiográfica y nos regala uno de los trabajos más arriesgados de Kirk. Icónica la escena de las uvas y Faye Dunaway en la piscina.

El día de los tramposos (1970)

Al final de su carrera, el gran Manckiewicz aun tuvo tiempo de realizar una soberbia critica a la codicia en formato de western. Kirk está acompañado aquí por otro grande, Henry Fonda.

La tercera víctima (1974)

Aunque curiosa se trata de una cinta fallida pero, a su vez, imprescindible para los seguidores de Kirk pues aquí interpreta a un personaje que acaba actuando como un psicópata asesino, algo muy raro en los actores clásicos de Hollywood. Le acompaña una, ya tristemente destruida por el entorno, Jean Seberg notable.

Los justicieros del Oeste (1975)

Uno de los dos únicos films dirigidos por Kirk que no merece el vapuleo de critica y publico que recibió en su estreno. No es un gran western pero presenta reflexiones muy jugosas sobre el afán de notoriedad.

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