Un Lanthimos light sigue siendo más cañero que la mayoría

Ésta es la primera vez (al menos en su filmografía de difusión internacional) que el griego Lanthimos filma un guión en el que no ha intervenido. Y se nota. Los espectadores desinformados que vayan a ver una convencional película de época (o de vestidos, cómo siempre me ha gustado llamarlas) se pueden llegar a sentir desorientados o, incluso, escandalizados. Los fans de Lanthimos (‘Alps’, ‘Canino’, ‘Langosta’, ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’), por el contrario, pueden sentirse defraudados ante un film light del director heleno de más relevancia mundial desde Angelopoulos.

Por ello, debemos encontrar el justo medio y valorar lo que de meritorio tiene realizar un film dirigido a amplios espectros del público (para muchos de sus espectadores, éste es el primer encuentro con el universo retorcido de Yorgos Lanthimos) sin perder la identidad ni el espíritu iconoclasta, provocador e incisivo de su filmografía.

Con ecos de ‘Las amistades peligrosas’ y ‘Barry Lyndon’, el tema de fondo del film será familiar para cualquiera que haya trabajado para la empresa privada durante un tiempo, aunque también es extrapolable a los grupos de amigos e, incluso a la familia: lo complicado que es ganarse el favor del superior y lo fácil que es perderlo en manos del nuevo/nueva chico/chica en la oficina. Los juegos de favoritismos y favores (incluidos los sexuales) son puestos en primer plano en una historia que puede remitir a los escándalos de abuso sexual en Hollywood.

Todo ello condimentado con un guión ingenioso, unas soberbias interpretaciones de todo el reparto, un cinismo descarnado y una puesta en escena curiosa en la que el director opta, de forma arriesgada, por los grandes angulares y el efecto de ojo de pez.

Algunos desmayos narrativos entre el segundo acto y el desenlace no empañan un logro que todo cinéfilo y cinéfago debe ver, sabiendo que no se trata de la típica película de época correctísima a lo british, sino de una gamberrada contenida que a unos les parecerá de mal gusto y a otros algo blandita… según las expectativas.

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