El buen cine comercial hollywoodiense

Green Book entronca claramente con la filosofía de producción de las películas comerciales de “calidad” de los años 80 y principios de los 90. Aunque se podría caer en la tentación de que ‘Green Book’ hubiera sido una más en aquel tiempo, lo cierto es que, por ritmo y sentido del entretenimiento, está casi por encima de ‘Rain Man’ (1988), ‘Paseando a Miss Daisy’ (1989) o ‘Tomates verdes fritos’ (1991) por citar ejemplos oscarizados con componente de road movie y/o tema racial como esta cinta.

Ha sorprendido que Peter Farelly (‘Algo pasa con Mary’, ‘Dos tontos muy tontos’) haya dirigido un film que, mezclando comedia y tragedia, haga una descripción tan certera de una relación humana y un tiempo. Quizá se deba a que la llamativa escatología e incorrección de sus films noventeros no haya permitido apreciar que los Farelly realizaron certeras radiografías del alma cotidiana de un país bajo el aspecto de comedia bufa y zafia.

Al satisfactorio resultado final ayudan decisivamente dos aspectos siempre imprescindibles: las magníficas interpretaciones de la pareja protagonista que desprende una química como hace mucho tiempo que no se veía (estamos, sin duda, ante una buddy-road movie, es decir un híbrido entre peli de caracteres opuestos y film de viaje por carretera) y un excelente diseño de producción que recrea la época con algo más que filtros en pos-producción.

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