El miércoles 19 de Noviembre nos dejó una de las figuras más emblemáticas del nuevo Hollywood, sin pertenecer realmente a la generación de los «locos por el cine» (Scorsese, De Palma, Spielberg, Lucas, Schrader, Bogdanovich). Sus 4 primeras obras definen una época, una generación. Tanto ¿Quién teme a Virginia Woolf? como Conocimiento Carnal y Trampa […]

El miércoles 19 de Noviembre nos dejó una de las figuras más emblemáticas del nuevo Hollywood, sin pertenecer realmente a la generación de los «locos por el cine» (Scorsese, De Palma, Spielberg, Lucas, Schrader, Bogdanovich). Sus 4 primeras obras definen una época, una generación. Tanto ¿Quién teme a Virginia Woolf? como Conocimiento Carnal y Trampa 22 describen las inquietudes, las preocupaciones y los sueños de un tiempo en el que parecía que el poder empezaba a sentir que sus cimientos se tambalean. Luego llegaron Vietnam, los magnicidios de Robert Kennedy y Martin Luther King, el Watergate, Reagan, Thacher, la caída del muro de Berlin y el 11-S y todo volvió a su estado natural y terrorífico.

Pero, sin duda, la peli por la que será recordado es por «El graduado» donde tuvo el acierto de cambiar al previsto Robert Redford (¡Y mira qué adoro a este hombre!) por Dustin Hoffman. Aunque Sundance Kid era mucho más parecido al personaje rubio californiano de la novela, con buen ojo, el director de Armas de mujer o Closer supo adivinar que el aspecto casi autista de Hoffman sería mucho más adecuado para trasmitir la desorientación de toda una generación. El guión de Buck Henry, la música (compuesta ex-profeso) de Simon y Garfunkel y la moderna y acertada dirección del propio Nichols, que supo inspirarse en lo mejor de la nueva ola francesa y europea, hicieron el resto.

Este es el breve documental homenaje de Dias de Cine

Y la famosa escena de la seducción de la señora Robinson (Anne Brancoft), que por cierto sólo tenía 6 años más que Hoffman. Precisamente el pasado lunes comprobé la fuerza de esta escena casi 50 años después de su filmación. Analizándola con jóvenes estudiantes americanos, comparando como el cine americano y español ha mostrado a los jóvenes desde los años 60, concluyeron que sentían la misma incomodidad («Awkward», la llaman ellos) que el joven Benjamin Braddock. La fuerza de este gran film sigue vigente.

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