Puro Nolan… para bien y para mal.

Persiste en las formas narrativas de la anterior entrega. Es decir, Nolan consigue crear un ritmo casi histérico sin abusar de la acción. Es marca de la casa y, sin duda, meritorio.

Inconvenientes:

  1. Pierde la capacidad de memorabilidad y excepcionalidad. Como cada escena parece la más importante de la peli, al final ninguna lo parece realmente.
  2. Las escenas verdaderamente intimistas no funcionan, pues están atrapadas en un maremagnum de diálogos
  3. Las sorpresas te la sudan. ¡Ah, vale! que el malo en la sombra es éste… Pues como podía ser cualquier otro.
  4. No hay tiempo para la reflexión sobre las sugerencias de una escena, no puedes digerirlas porque empieza otra. Las transiciones, los encadenados, la elaboración de la escena parecen producirle sarpullidos a Nolan.

En definitiva, desconfío de una cinta en la que no tengo claro cuando puedo salir de la sala para ir a mear.

Por otro lado, algunos diálogos son de vergüenza ajena y no serían admisibles por el público natural del film en cualquier film de otro género. Un ejemplo que podría estar perfectamente en una telenovela mejicana: cuando Cat woman le pregunta a un rico corrupto por una cierta tabula rasa y éste nos explica a nosotros lo que es pues su interlocutora sabe de sobra a qué se refiere.

Hace ocho años que Batman desapareció en la oscuridad, dejando de ser un héroe para convertirse en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte del fiscal del distrito Harvey Dent, el Caballero Oscuro decidió sacrificarlo todo por lo que consideraba, al igual que el Comisario Gordon, un bien mayor. La mentira funciona durante un tiempo, ya que la actividad criminal de la ciudad de Gotham se ve aplacada gracias a la dura Ley Dent. Pero todo cambia con la llegada de una astuta gata ladrona, que pretende llevar a cabo un misterioso plan. Sin embargo, mucho más peligrosa es la aparición en escena de Bane, un terrorista enmascarado cuyos despiadados planes para la ciudad obligan a Bruce a regresar de su voluntario exilio.

Finalmente dos cosas: sigo pensando que los films que adaptan comics, videojuegos, libros, etc que cuentan con un público taliban que no permite ni un solo cambio en la traslación al cine, tienen nula libertad artística.

Segundo, poner en boca del malo de la peli, verdades como puños sobre nuestro sistema de vida, es más conservador y ayuda más al pensamiento único que una peli de corte conservador.

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